10 oct. 2011

¿Por qué no me ha llamado?


Esa noche te vas a dormir con la sonrisa en la cara. Fue su primera cita y todo salió de maravilla. Él te gustó, tú le gustas, por sus risas y su actitud sabes que él se divirtió tanto como tú. Cuatro, siete, once días han pasado desde entonces y el hombre no da señales de vida. No te ha llamado, pero tampoco te ha contactado por mail, facebook o twitter. Decides hacer un pequeño contacto y le envías un tímido "hola, cómo estás" vía sms. Pasan algunos días y no contesta, entonces vas del suspiro al enojo, pasando por todos los estados intermedios posibles y repitiendo una sola pregunta: ¿por qué no habrá llamado?

¿Quién no ha pasado por una situación así, cuando menos una vez en la vida? En ese momento, para consolarnos, pensamos cosas como: no es que no quisiera llamar, es que no pudo porque algo le pasó, quizás le robaron su celular y perdió mi número, o  lo abdujeron los extraterrestres, luego tuvo un accidente y cuando despertó en el hospital ya no se acordaba de nadie...  Lo cierto es que, después de varios días sin señales, una sabe en el fondo que la cosa no va a prosperar, pero la pregunta que nos pica el ego (esa piedrita en el zapato) es por qué no tuvo la delicadeza de llamar.
Cada hombre es distinto, cada uno tendrá sus motivos y sus historias, sin embargo, es probable que sus razones se parezcan a alguna de las siguientes:

"No me siento listo para una relación seria". La lógica indica que si un hombre invita a salir a una chica, es porque le agrada y le parece que van a pasarla bien. Es durante la conversación que ambos intuyen o descubren si sus intenciones coinciden. Si él encuentra que ella quiere algo más serio y que él está en el periodo de salir y divertirse con muchas chicas, seguramente le dará pereza/miedo/vergüenza tener que llamarla para darle esa explicación. Por eso no hay que azotarse contra las paredes o calentarse la cabeza con pensamientos denigrantes (del tipo: "no me llamó porque piensa que soy tonta o fea o loquesea"). Piensa que la vida es sabia y te está ahorrando los sinsabores de una relación a destiempo.

"Está más interesado en crear una imagen que en compartir". Esto no tiene que ver necesariamente con el aspecto de una persona sino con la proyección de su carácter. Cuando alguien está demasiado preocupado por mostrar una imagen inequívoca de sí mismo, termina por construir una pantalla o una barrera que obstaculiza la comunicación. A veces pensamos que los hombres se fijan más en una apariencia, pero no es así. Lo que los lleva a levantar el teléfono y marcar nuestro número tiene mucho más que ver con cómo se sienten cuando están con nosotras (atractivos, divertidos, inteligentes, ocurrentes, hábiles... o todo lo contrario).

"No quería sentirme confrontado". Todo iba bien en la primera cita, después vino la segunda, pero en la tercera, sin saber exactamente por qué, él percibe que algo se desvaneció, ya no hay emoción, no hay chispa. Y tampoco hay más llamadas de su parte. En el mundo ideal de las relaciones maduras y civilizadas, el hombre llamaría a la mujer y le diría, con claridad y respeto, "Lo siento, creo que esto no está funcionando para mí, preferiría que lo dejáramos por la paz antes de involucrarnos más a fondo". Y la mujer diría: "Muchas gracias por avisarme, que tengas buena suerte". Pero la realidad indica otra cosa: los hombres temen que, ante una negativa, la mujer reaccione de manera hostil. Por eso, para evitar sentirse confrontados o incluso agredidos, prefieren jugársela y dejar que nosotras interpretemos su silencio.


"Tiene gestos muy raros". Hay hombres que no vuelven a llamar a una chica porque les pareció que su risa era demasiado ruidosa, que su forma de hablar les recordaba a su madre o que sus manías eran demasiado extrañas. En este caso, es mejor que no llamen, ese tipo de detalles son incontrolables, no dependen de una sino de la percepción del otro. Quizás a otro hombre le parezca encantador que la chica tenga una risa escandalosa y una lista de curiosas obsesiones.


"Estoy estudiando mis opciones". Este hombre anda en busca de su media naranja, quiere elegirla con calma, dejar que las emociones se decanten unos días (o unos meses) y prefiere no embalarse en una sola relación. Y está bien. Quizás todo indica que tienen potencial como pareja, pero todavía no es buen momento para iniciar una relación. Ante esa posibilidad, es mejor mentalizarse desde el inicio: salir con alguien no implica firmar un contrato de exclusividad. Hasta que no haya un acuerdo explícito de pareja, todos estamos estudiando nuestras opciones.

Sea como sea, una nunca sabrá la verdadera razón por lo que esos hombres no llamaron. Pero es lo que menos debe importar, preguntárselo o enojarse es desperdiciar energía en especulaciones; generalmente, cuando un hombre está interesado es muy claro en sus mensajes. Como dicen por ahí: "Cuando te toca, aunque te quites; cuando no te toca, aunque te pongas".

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